No había estado nunca en Galicia y cuando me enteré de que mi padre iba a ir me apunté. Ahora puedo decir que he pasado por Galicia de refilón, que su frío húmedo se me metió hasta el tuétano y que he asistido a una curiosa feria de ganado, en Silleda, donde se subastan los animales. Pero no de la forma típica, no de viva voz. La puja es secreta. Cada vaca o ternero tiene un número y cada comprador una tabla donde apunta la cantidad que quiere pagar junto al número correspondiente. A las 6 de la mañana ya está todo en marcha y a las 11 se cierra la entrega de pujas. Entonces informatizan todos los datos y en una sala grande con un proyector los pujantes se enteran de los animales que han comprado. El proceso es algo tedioso porque van recitando cada venta, precio final y comprador, uno a uno. Además el vendedor puede rechazar la oferta y no vender y así la cosa se alarga y se alarga. Lo cierto es que esperaba ver algo más... no sé, rústico puede ser la palabra, y me encontré con todo el encanto que puede tener una nave de hormigón armado (que puede tenerlo pero... no era el caso).
A mediodía le dimos instrucciones al Tomtom para que nos llevase a Madrid. Ésta ha sido nuestra primera experiencia gps y, tengo que decirlo, qué gran invento! Aunque tiene una desventaja y es que te encomiendas a él con total confianza y sientes un poco de desamparo cuando los satélites se esconden aunque sepas que pronto volverán a alinearse (y que si no lo hacen siempre te quedará el mapa). Lo peor es que si no te molestas en situarte puedes hacer el viaje sin enterarte apenas de por dónde has pasado. A mí eso me pone un poco nerviosa así que miraba todos los carteles.
En el trayecto de Buñuel hacia Galicia, en un rato pasamos sobre el río Madre y cogimos la Ruta de la Plata. Eso sumado a que era de noche, no se veía nada, y a que en la radio sonaban canciones chilenas (Víctor Jara y otros que me ponen la carne de gallina..) y grabaciones de Pinocho y la de Allende de aquel 11 de septiembre... nada nos situaba en la Castilla Vieja que estábamos cruzando.
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